Dj Presso sesión verano-otoño!!!!

De nuevo nuestro DJ nos obsequia con una gran perla...él la titula SPECIAL SESION 2009, y la verdad, que como siempre, no defrauda.

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jueves, 18 de septiembre de 2008

El eXaMeN De CoNDuCiR (AnDrE)

Tras unos días inmiscuidos en mis más profundos quehaceres diarios, vuelvo para haceros ver mi visión del día del examen de conducir que antaño mi compañero de fatigas os hizo ver su versión.

Una muy fría mañana de Enero, más concretamente un 22 del citado día nos llaman a hacer acto de presencia en la Autoescuela Velasco (vaya trama de autoescuela, ya se os mencionará el por qué creedme) a mi amigo Juan Manuel y un servidor a las 6:45 AM, no se podía citar más temprano que a esa hora porque no existe, yo creía que íbamos a hacer la almadraba con los atunes allí a Sanlúcar con las tonterías. Total que además se presentaron dos chavales más además de nosotros los cuales también se iban a presentar al examen. Fuimos mas apretados que Falete con una talla 36 de pantalón, pero conseguimos llegar a nuestro destino que era la zona de tráfico, desde donde partía nuestro coche para hacer el examen cada uno.

Una vez allí, con más cara de sueño que Pocholo tras volver de fiesta en Ibiza, nos encontramos para descojone nuestro, a un par de colegas de nuestro antiguo colegio San Agustín, véanse Bau (ese negrata ^^) y Moreno (un chaval que por problemas auditivos tuvo que llevar durante un tiempo un aparato colgando a clase que parecía que tenía la Play a cuestas, estamos contigo Moreno), saludé a los allí presentes de la mejor forma que pude hasta que Dani (nuestro profesor de autoescuela nos dio el orden en el que nos íbamos a presentar al examen, yo era el primero y Juan Manuel segundo. En el instante que supe que iba a ser el primero, comencé a prepararme mentalmente para la ocasión, cual Michael Phelps con sus cascos antes de adentrarse en el agua. Respiré hondo y al lío montepío.

Cual es mi sorpresa al disponerme a entrar en el vehículo en el cual estaban depositadas mis esperanzas automovilísticas, que además del examinador, por suerte no era la viuda negra, había un chaval en prácticas que iba a aprender el oficio hoy conmigo (manda cojones también, no podía aprender en otro momento ni otro día no, tenía que ser conmigo). Me monto, no sin antes mantener una conversación con Juan Manuel, "venga hermano, valor y al toro, espero verte pronto de vuelta, demuéstrales lo que es pilotar", a lo que le respondí, "sin presiones ni agobios, que dios reparta suerte". Una vez mantenida la conversación con mi amigo, me puse el cinturón, puse las luces, quite el freno de mano y cuando me dijo el examinador, comencé mi andadura.

Como todo examinador me dio las indicaciones oportunas para hacer un recorrido apropiado a un examen práctico, con el añadido además de que lo hacía de buenas maneras, con un trato agradable y amistoso, lo que me daba más tranquilidad aún. Todo marchaba bien, todo marchaba bien hasta que llegó el punto clave.

Mientras yo hacía el examen, a su vez el examinador, que daba “pa to”, murmuraba con el chaval de gafas, con cara de ser el tipiquito que en clase cuando chico, y no tan chico, le quitaban el bocadillo y se echaba a llorar, enseñándole que tenía que apuntar en cada caso. Bien pues llegamos a una especie de cruce en cual, si giraba hacia la derecha había un ceda el paso, si giraba a la izquierda un STOP y además venían coches por la derecha y por la izquierda, ante esta descripción el examinador me dice, “gire a la izquierda”, por lo tanto había que hacer el STOP, avanzo unos metros más y me detengo justo antes de que el coche sobrepasara la señal de STOP, miro a la derecha no venía nadie y miro a la izquierda y aquí viene el dilema, venía un coche pero para mi percepción a los “lejos”, cuando digo lejos me refiero a tiempo más que suficiente para yo pasar, que el coche que venía pasara después de mí, y allí no pasara absolutamente nada, así que eso hice, pasé, el coche pasó después de mí, ni pitó, ni hizo aspavientos de ningún tipo y continué la marcha. Pero inmediatamente después de mi acción, el examinador alzó la voz y dijo “pare el coche a la derecha por favor”, yo pensé para mis adentros “querrá que aparque”, paré a la derecha y nada más parar, ese hombre al que le hacen llamar examinador me soltó una de las frases que más han marcado mi vida, la cual a día de hoy aún la recuerdo palabra por palabra, “tiene usted dos faltas leves, ha hecho el STOP, pero ha pasado cuando venía un coche, así que por favor, bájese del vehiculo, cámbiese de asiento con su profesor que volvemos a trafico”. Tras esta frase, mi cabeza era un cúmulo de acciones violentas hacia su persona, pero gentilmente doble la cabeza hacia atrás cual niña del exorcista y le dije amablemente, “pero si no he cometido ninguna infracción, he pasado porque el coche que venía estaba a la distancia suficiente para no poner en peligro la circulación”, a lo que el me contestó severamente, “cámbiese con su profesor por favor, que volvemos a tráfico”. Con toda mi rabia contenida me quite el cinturón de seguridad, abrí la puerta y creedme que lo siguiente que se me pasó por la cabeza, fue abrir la puerta de donde estaba el “gentil” examinador, sacarlo del coche contra su voluntad y estampar su cara contra el susodicho STOP, pero no, me puse en el asiento de mi profesor y regresé a tráfico a los 5 minutos, que fue lo que duró mi examen, con la cabeza gacha, mientras mi amigo Juan Manuel, me miraba con la cara de incredulidad y de querer partirse la polla a las 8 de la mañana.

Tras salir del coche, Juan Manuel me dijo, "¿Qué has hecho? Te dije que volvieses pronto, ¡pero no así!”, a lo que le respondí, "No se tío, de repente me ha dicho que parase, y me obligó el examinador a cambiarme con Dani", lo que no sabía es que se había producido una injusticia al volante jamás vista.

Tras aprobar él su examen, le conté mi historia, a lo cual me respondió con una sonora carcajada, yo hubiera hecho lo mismo…



martes, 9 de septiembre de 2008

El examen de conducir (Juan Manuel)


Una fría mañana de un 22 de Enero de 2007, nos citan a los dos cracks del mundo de la historia del universo galáctico a las 6:45 AM, (para los de la LOGSE, de la mañana),en la puerta de la Autoescuela Velasco (ya pondremos la "trama de la Velasco"), para hacer nuestro primer intento sobre el examen práctico del coche, ya que obviamente los futuros ingenieros se habían sacado sin ningún tipo de dificultades el teórico, sin ningún fallo, y entregando el 1º y 2º respectivamente el test, al hombre con barbas que decía ser el "supervisor" del examen.
Retomando la historia, esa mañana hacía un frío de cojones, de esto que se te pone el escroto que parece papel de fumar y tus testículos parecen dos aspirinas infantiles, llegamos, y allís nos esperaba nuestro profesor Daniel, hombre que te sacaba todo tipo de temas de conversación, hacía las veces de padre, de cura confesor, de colega, y tiene patentadas un par de frases que todo el que halla dado clases con él sabrá cuales son (ya le escribiremos otro post a este hombre).
Cuando estábamos todos montados en ese clio blanco (entre nosotros, ese coche es la polla), nos dirigimos a Tráfico que era donde estabamos citados a las 8:00 AM, si si, nos citan 75 minutos antes, coño que vivimos en Sevilla Este no en Armensillas...
Bueno, llegamos a Tráfico, y la espera a que llegasen los examinadores se hizo eterna. Allí nos encontramos con distintas personalidades de nuestro antiguo colegio como el "Moreno" o el "Bau" (famoso por sus imitaciones de los típicos negratas de películas malas americanas sobre adolescentes cachondos).
LLegó la hora, las 8:00 AM, nos miramos ambos, con cara de poker, de chungo de los buenos, esa mañana nos comeríamos al profesor con "papas y arró".
Por fin apareció, y para nuestro asombro eran dos, un examinador y uno en práctica...Mierda!!4 ojos ven mejor que dos, pero bueno, habría que apelar a la épica, bajarnos los pantalones...y una de dos...o demostrar que teníamos los huevos de oro, o que nos pusiesen mirando para el nacimiento del Pisuerga.
Daniel nos dijo a cada uno en que orden entrábamos en el coche, mi compañero Andrés fue el 1º, le di la mano,le miré a los ojos y le dije :

JM: "Venga hermano, valor y al toro, espero verte pronto de vuelta, demuéstrales lo que es pilotar".
A: "Sin presiones ni agobios, que dios reparta suerte".
Se montó en el coche y se fue por la derecha, yo mienras aproveché para dialogar con los allí presentes cuando de repente...miramos a la izquierda...y venía nuestro coche de la autoescuela...pero Andrés venía de copiloto y Daniel conduciendo, imaginarse como nos quedamos todos, con cara de descojonarnos porque la situación en sí era lo más cómico que se recordaba desde la "fea de física" riñendo a Juanma, pero claro, el dilema era que si me descojonaba, me descojonaba de mi hermano, de mi amigo, de mi compañero de fatigas.
Se baja del coche con toda la cara de ensarnamiento (de "amargao,embajonao,agobiao").

JM:"¿Qué has hecho?Te dije que volvieses pronto, ¡pero no así!
A:"No se tio, de repente me ha dicho que parase, y me obligó el examinador a cambiarme con Dani". (es lo que hace la confianza).

Bueno, yo me monté en el coche y me dediqué a lo mío...a aprobar el examen.Volví a los 25 minutos, y a menos de que sucediese una catástrofe, me sabía aprobado, como así fue. Ya al volver pregunté el porque de ese retorno tan "espectacular" a su punto de partida, pero eso mejor que lo cuente el protagonista.
Creo que el fallo estuvo en su frase...no había que repartir suerte, había que "repartir justicia", que es muy distinto.

jueves, 4 de septiembre de 2008

ExAmEn De FiLoSoFíA (AnDrE)

Una fría mañana de Febrero de por aquel entonces 2006, en el instituto Ramón del Valle Inclán, dos chavales se disponían a hacer un examen de filosofía, mi amigo Juan Manuel Fernández y un servidor.

Después de sonar la campana que confirmaba el fin del recreo, (para todo adolescente que se precie, la vuelta a clase después del recreo es una “bajona”), iba yo después de haber pasado una media hora de descanso bastante provechosa hablando con mis compañeros, subiendo las escaleras cuando mi amigo Juan Manuel me dice, “¿Cómo llevas el examen de filosofía?”, a lo que le conteste, “en el bolsillo”, él esbozo una leve sonrisa a lo cuál yo añadí, “Illo, ¿Te sabes bien a Nietzsche?”, interesándome por sus conocimientos adquiridos la tarde anterior, porque todos nos aprendemos el 80% de un examen la tarde anterior y el que diga que no, es mentira, y él, tras un breve silencio alborotado por los cuantiosos chillidos de la adolescencia sevillana que allí se aglomeraba me dijo, “algo” (este algo no quiere hacer referencia a que se sabe parte del temario, no, quiere decir que no tiene ni puta idea del mismo). Así que tras arduas negociaciones accedí a hacerle una fotocopia a mi chuleta para él.

Ahora la premisa fundamental era buscar a Doñoro, hombre capaz de pasar inadvertido en la clase, para después al cabo de los años volver a coincidir con él en la universidad, él tenía la llave, la clave, la tarjeta de la fotocopiadora que había en el instituto, para así poder hacerla. Tras dar una vuelta por el instituto, lo encontramos, accedió a dejárnosla y nos dispusimos a bajar en busca de la máquina clonadora.

Todo esto que os cuento pasaba mientras en clase, la profesora ya estaba repartiendo los exámenes, ya que la campana que anunciaba las vueltas a las aulas había sonado ya hacía 10 minutos. Hacemos la fotocopia como dirían los romanos “in extremis”, subimos las escaleras cada uno con nuestros conocimientos reflejados en el papel y al entrar en la clase, la profesora esbozando una sonrisa de oreja a oreja, mi amigo Juan Manuel se la estuvo currando durante todo el curso, nos dejó pasar.

El examen en sí fue un éxito, me pude copiar de todo lo que había en la chuleta ya que cayó Nietzsche por supuesto, la cuestión vino en la entrega de notas…

Al cabo de la semana y pico la profesora llegó con los exámenes corregidos y calificados. Mi amigo Juan Manuel y yo nos mirábamos con sonrisas socarronas desde el final de la clase sabiendo que las notas que nos esperaban serían muy satisfactorias.

La profesora comenzó a repartirlos, y primeramente le llegó el turno a Juan Manuel, 7'25, ostia que bien, no te digo trigo, por no llamarte Rodrigo, si él tenía esa nota, la mía sería muy pareja. Le felicité y me dio las gracias, mientras la profesora se iba acercando cada vez más hacia mi mesa, sin mirarme siquiera a la cara y con un ademán, dejó mi examen sobre mi mesa, portando en la esquina superior derecha del mismo un enorme 4.

Mi cara era un poema, la LOGSE me había entramado de mala manera y lo peor de todo era cómo le discutía yo a la profesora que mi compañero se había copiado de la misma chuleta fotocopiada previamente por mí, teniendo él por resultado un 7’25 y yo un 4.

Me tuve que callar, contener la respiración y dejar que mis hormonas adolescentes se tranquilizaran para no cometer una locura digna del programa “Esta pasando”…

lunes, 1 de septiembre de 2008

Examen de Filosofía (Juan Manuel)

Febrero de 2006...11:30 AM...Examen de Filosofía en el instituto Ramón Del Valle-Inclán ,para quien no lo conozca y se crea que esta página al ser de ingenieros no entendemos de letras ni de sus máximos exponentes:
Nació en Villanueva de Arosa (Pontevedra) en 1869 y murió en Santiago de Compostela en 1936, perteneció junto a Miguel de Unamuno, Ángel Ganivet, Jacinto Benavente, Carlos Arniches, Vicente Blasco Ibáñez, Gariel y Galán, Manuel Gómez Moreno, Miguel Asín Palacios, Serafín Álvarez Quintero, Pío Baroja, Azorín, Joaquín Álvarez Quintero,Ramiro de Maeztu, Manuel Machado, Antonio Machado y Francisco Villaespesa a la denominada Generación del 98, que conforma una tendencia más esteticista y complacida en efectos de lenguaje y forma, que sería conocida como el Modernismo. Más adelante se desmarcaría en el teatro de la época gracias a sus esperpentos.
Bueno, tras este breve alarde de conocimientos literarios continuo con la historia.
Subía yo las escaleras con mi compañero Andrés cuando me suelta la típica frase gilipollas previa a un examen de 2º de bachiller : "Illo, ¿Te sabes bien a Nietzsche?", a lo que yo contesto con un breve silencio, una sonrisa socarrona (para los de la LOGSE, entrecortada, tímida), y suelto una palabra muy usada por estos lares sevillanos "Algo", obviamente en esas 4 letras encerraba toda la ironía y el sarcasmo que por ser de Sevilla Este se me presuponen, y daba a entender a mi compañero que tenía un total desconocimiento acerca de la vida, obra y pensamiento en lo que a ese hombre se refiere.
Andrés, tan previsor como acostumbraba en ese curso, me comenta que traía preparada una Chuleta (sisi, existen) con el tamaño exacto para el hueco del ordenador y así poder durante los descuidos de la profesora echar manos del "Mesías de papel". Yo tirando de sentimentalismo, puse cara del gatito de Shrek, y le pedí por todos los años de amistad que nos unían (para los que se hallan unido tarde al blog, desde los 4 añitos), que por favor me dejase fotocopiar su chuleta, a lo que en un principio se mostro reacio, pero al final acabó accediendo, gracias a mi don para el embole (que le dedicaré un post algún día) y a que al día siguiente le invité a 4 galletitas de chocolate del quisco del instituto (riquísimas, todo aquel que halla pasado un recreo en ese instituto y no se halla comido una galleta de esas o un bocadillo de tortilla con salsa no es persona).
Al llegar arriba le pedimos la tarjeta de la máquina fotocopiadora a Doñoro (de este hombre tengo constancia que sigue vivo ya que entreno a baloncesto al menor de su saga), que no era la primera vez que nos salvaba el pellejo gracias a esa mágica tarjeta, que con sólo meterla en un aparatito distante 30cm de la máquina fotocopiadora te copia absolutamente todo lo que quieras siempre y cuando encaje perfectamente en las dimensiones del aparato (trabajo fino, seguro que de algún ingeniero). Una vez con la susodicha en nuestro poder, bajamos a hacer la pertinente copia de la chuleta. Al llegar a clase la profesora ya había entrado, pero gracias a que era una mujer con dos dedos de frente nos dejó pasar con una sonrisa en sus labios, fruto de un trabajo arduo de piropos continuos en clase por mi parte (de manera totalmente inocente y desinteresada debido al enajenamiento mental que en algunas fases de esa clase me encontraba), eso, y que llega a negarse y los retrovisores de su coche se hubiesen resentido muchísimo.
Total entramos, hicimos lo que teníamos que hacer (la forma y el momento en sí no os lo explicaré, cada uno que se busque las habichuelas como buenamente pueda), y entregamos el examen, yo con la total tranquilidad de que me había salido del carajo, porque como dije en su día, Andrés siempre había sido el empollón de la clase, así que dí por descontado que lo que ponía en mi fotocopia estaría bien. Pasaron los días y cuando la profesora fue a entregar las notas ví que tenia un 7,25 sin tener la más mínima idea de ese señor, pero acumulable para la nota final. Le dí las gracias a mi compañero de fatigas, una palmadita en la espalda...y me descojoné...pero no por la nota...o al menos la mía...fiufiu

miércoles, 20 de agosto de 2008

PrInCiPiOs DíFiCiLeS (AnDrE)

Tendría yo por aquel entonces la temprana edad de 4 añitos cumplidos meses atrás hacia el 10 de Junio, era una noche de mediados de Septiembre y serían las 7:00 PM, cuando mis padres decidieron ir a cenar la noche previa al primer día de colegio de su hijo, en este caso yo. Esa noche fuimos a cenar a un restaurante en el cual yo era el centro de atención porque ninguna familia iba con su hijo o hijos pequeños, ya que supongo que habrían decidido cenar esa noche en sus casas para que sus respectivos hijos estuviesen descansados, en mi caso no, en mi caso se sale y si hay que llevar tarde al primer día de clase del niño no pasa nada, de ahí que siempre llegue tarde a los sitios me lo inculcaron desde chiquitito... Bien que me desvío, estaba yo en el restaurante a mi rollo, (el lugar exacto del mismo no lo recuerdo la verdad, tenía 4 años entiéndanme), cuando el camarero se digno a tomarnos nota a mis padres y a mí, cuando ese hombre se dirigió a nuestra mesa portaba en sus manos un folio con dibujos en blanco y una caja de colores. Tras pedir mis padres los correspondientes alimentos que nosotros íbamos a digerir esa noche, el camarero con un gesto de generosidad sublime dejo el folio y la caja de colores encima de nuestra mesa, para mi asombro. En ese momento era el niño mas feliz del mundo (comiendo y encima coloreando^^ y todo eso con 4 añitos). Durante la cena mis padres propusieron la idea de que me llevara los colores al colegio para mi primer día lo cual sucedió al día siguiente…

En mi primer día de clase mis padres me acompañaron al aula para que no me sintiera sólo, así que como buena familia fuimos todos juntos a mi aula (por supuesto llegamos tarde ya que mis padres se levantaron dos mijillas tarde, para entender esto los que no lo sepáis "Dani Rovira mi familia y yo", gran monólogo, y además había tráfico). Al entrar en la clase a las 9:10 AM, todos estaban sentados en sus respectivos sitios y en ese momento la señorita, profesora, mandamás de allí se dirigió a la puerta saludo a mis progenitores y cogiéndome de la mano me presento a todos diciendo “Este es Andrés Felices Antuña y va a ser vuestro nuevo compañero”, en ese instante me sentí rey de la clase al ser el centro de atención de todo el aula, se me pasó por la cabeza comenzar a imitar a pingu y hacer la foca, pero lo vi demasiado precipitado). Así que la señorita que se llamaba Esther me llevo de la mano hasta mi asiento entre un tal Eloy Lobato (a día de hoy de ese hombre no tengo constancia ni de que esté vivo) y otro chaval regordete con la cara sonriente con cara de que está haciendo este niño a mi lado, el cual en su estuche ponía Juan Manuel Fernández Pineda. Tras los primeros compases de la clase que todo el mundo me miraba con asombro la señorita Esther, comenzó a repartir colores a todos para que coloreásemos un dibujo que ella misma repartía, pero claro ella no contaba con mi astucia y mi caja de colores, en el momento en que la saque (la caja de colores por supuesto, vuelvo a repetir consideré que no era el momento de sacar más nada allí), el chaval regordete, moreno con ralla al lado, pero no hecha con la misma perfección que la mía por supuesto, me miró con cara de asombro a lo cual me alegró enormemente porque sabía que con él viviría grandes cosas a lo largo de mi vida, lo cual el tiempo me ha dado la razón. Los colores se los dejé algún que otro, de hecho fue lo primero que compartimos juntos a la edad de 4 años.

Hoy tenemos cada uno 20 años y ese día no se me olvidará en la vida, el día en que conocí a una de las personas en la que más se puede confiar y de las que más ha influido en mi vida diaria…He dicho.

martes, 19 de agosto de 2008

PRiNCiPioS DiFiCiLeS

Creo Que el título lo dice todo...ningún principio es fácil,al menos en el mundo bloggero...una vez que hemos conseguido afianzar el blog de nuestro equipo ( www.jugoplastikasplit.blogspot.com ) mi compañero de fatigas y yo hemos decidido emprender una aventura en solitario...siempre con el ejemplo de esas dos grandes personas que son "Jotade" y "Dieguito Brigante", que con su blog www.zapillostreet.es nos sirvieron como inspiración para decidir emprender una aventura en solitario.

Pues bueno...todo principio debe empezar como el propio nombre indica por el primer encuentro...y el primer encuentro entre el señor Felices y un servidor fue allá por el año 1993, mi memoria gracias a Dios (y a los rabitos de pasas) no me falla, y me aventuro a decir que fue por el mes de septiembre,al comienzo del curso...yo me encontraba tan feliz en clase coloreando con los plastidecor de marca "hipercor", al lado de mi compañera Alicia Escobar Campón, la cual a dia de hoy, quince años mas tarde, sigue estando en mi mismo centro de estudios,pero no se absolutamente nada de ella, sólo que tiene la misma cara desde 3º de primaria, bueno que me desvió, y a eso de las 9:10 de la mañana (ya llevábamos 10 minutos de clase tras haber escuchado los buenos dias del pade Daniel) aparece por puerta un niño asi medio altito...rubio con un tupé perfectamente peinado con esa ralla al lado hecha con un escalímetro", (que raro que llegase tarde Andrés,no¿?) y la señorita Esther (mujer crucial en nuestra vida,nos enseño a leer y escrubir^^) nos lo presentó,y en el momento en el que dijo "este es vuestro nuevo compañero : Andrés Felices Antuña", pensé : "Mierda!!El nuevo impuntual se me tiene que sentar al lado!" (dado que mi apellido es Fernández) pero ese pensamiento se me fue raudo y veloz cual paloma mensajera (gracias D.Ángel), puesto nada mas que ese niño por aquel entonces pijo (polito y ralla al lado,lo recuerdo) se sentó a mi lado y sacó esa brutal caja de colores que parecia el mismisimo maletín del Bill Gates mi cara de asco se convirtio en la feliz sonrisa de Ronaldinho.Ya no recuerdo si me dejo colorear con ellos o no...pero el mero hecho de estar sentado al lado del chico con el maletín de colores mas grandes que jamás había visto me hacía sentirme orgulloso de mi compañero de al lado.
Así fue nuestro primer encuentro visto bajo los mis ojos.

Baile del arbolito