Dj Presso sesión verano-otoño!!!!

De nuevo nuestro DJ nos obsequia con una gran perla...él la titula SPECIAL SESION 2009, y la verdad, que como siempre, no defrauda.

http://www21.zippyshare.com/v/25316858/file.html

Para descargarlo donde pone "download link: download" es donde hay que pinchar
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lunes, 10 de noviembre de 2008

CoNFuSioN PoLiCiaL

Nunca una mañana en la facultad dio para tanto. Un día más la alegre pandilla, como reza mi compañero de fatigas para referirse al grupo de futuros ingenieros técnicos que vamos todos los días a la E.U. Politécnica de los Remedios, se disponía a cumplir con una nueva jornada académica de estudios universitarios al más alto nivel (si no lo adorno yo, quién lo va a adornar ^^).

El día allí fue bastante provechoso. Las clases no se nos hicieron muy pesadas, hubo un buen ambiente, nuestro compañero Javier Ladeza (las últimas hazañas de este hombre merecerían un post aquí, pero para mantener su privacidad lo omitiremos) cogió hasta apuntes y todo, cosa ardua complicada en su día a día... La mañana fue muy bien hasta el camino de vuelta...

El camino de ida y vuelta a la facultad normalmente se suele hacer en mi carro, en mi buga, en mi carraco, en definitiva en mi coche. En el trayecto de la facultad hacia el susodicho cochazo ibamos charlando y riéndonos tan tranquilamente, cuando estando ya a una distancia cercana al bólido, me da por buscar las llaves del mismo para abrirlo (lógico y normal, si no no hay forma posible de entrar, a no ser que se fuerce el coche, cosa que el que lo haga le parto las piernas). Busco en el bolsillo derecho, no estaba, busco en el izquierdo, tampoco, busco en el resto de los 14 bolsillos que tiene mi pantalón y, nada. Conforme iba buscando en los bolsillos y viendo que las llaves del coche no estaban, me iba poniendo más nervioso. Lo comunico a la alegre pandilla y ellos, creyéndose que era una coña, optan por reirse y decir que abriera el coche de una vez, les dije que no, que era verdad, que no tenía las llaves. Mi compañero Juan Manuel y Miguel se acercan a mi para ayudarme a buscar las llaves en el chaquetón y en la mochila, mientras Antonio y Ladeza hacen una función crucial para encontrar las llaves, intentar abrir la tapa del conducto de la gasolina mientras se hacían la siguiente pregunta, "¿y si abrimos esta tapa y nos metemos por aquí en el coche?" (totalmente sin sentido ninguno, pero ahora veréis por qué fue crucial en la historia).

En el transcurso de todo esto, desde que me doy cuenta de que no tengo las llaves y nos quedamos los cinco alrededor del coche, paso un simple rato (la palabra rato implica los 30 segundos o un minuto que verdaderamente estuvimos allí hasta media hora exajerándolo al máximo), pues al cabo de ese simple rato hace acto de presencia un Citröen Picasso, pero no un Citröen Picasso cualquiera no, uno con las pegatinas y colores homologados de la Policía Nacional de Sevilla.

Nada más bajarse del coche el copiloto, refiriéndose a Antonio y Ladeza, que seguían a lo suyo intentando entrar en el coche a través del conducto de la gasolina, les dice, "vosotros dos echarse a un lado". Antonio hizo un amago de levantar las manos totalmente acojonado, Ladeza no, Ladeza es un chungo. El policía continuó con su labor, "¿el dueño de este vehículo quién es?", a lo que un servidor, pensando que esto que estaba pasando no podía ser verdad, levantó la mano y dijo que era él mismo. Me acerqué y mantuve una conversación con él:

- Policía: ¿Es usted el dueño de este vehículo?

- Andrés: (Vamos haber, no te dicho ya que sí quillo). Si agente.

- Policía: ¿Y qué haceis aquí?

- Andrés: (Pues nada agente, que veníamos a comer pescaito frito aquí al Real de la Feria pero hemos llegado tarde por lo que parece no te jode). Pues bucando las llaves del coche agente, que casualmente se me han perdido y no sé donde están.

- Policía: ¿Me puede dejar su carnet de conducir?

- Andrés: (Se lo doy). Tome usted.

- Policía: ¿El coche está a tu nombre?

- Andrés: No, está a nombre de mi madre.

- Policía: Bueno y, ¿vosotros que trabajais por aquí?

- Andrés: (Vamos haber campeón, somos cinco chavales de entre 18 y 20 años, con cinco mochilas, una a la espalda de cada uno, ¿y me vas a preguntar que si trabajamos? Claro, nos llevamos los informes a casa para terminarlos para que el jefe no nos riña). No agente, estudiamos en la Politécnica de los Remedios.

(En este momento el policía que estaba hablando conmigo le da mi carnet de conducir al otro y le dice, "comprueba la matrícula". Mi matrícula es 8096 CVX, la considero una matrícula como otra cualquiera, pero para el otro policía, el cual tenía que decírsela al que estaba al otro lado del walkie-talkie, no. Sus palabras fueron las siguientes:)




¿Se puede saber qué cojones es Xlihf? Porque eso es lo que dijo, Xlihf, y por qué en lugar de decir Carlos, cojones, Cádiz, cloroformo, Corpus Cristi,... ¿Tiene que decir Charly? ¿Tenía verdaderamente que decirlo? ¿No entiende que puede dar lugar a dudas? Este hombre dando un chivatazo tiene que ser la ostia. Increiblemente el que estaba al otro lado del walkie-talkie, "entendió" lo que le dijo y no preguntó nada. Mientras, todos nosotros habíamos escuchado la pericia léxico semántica del policía y comenzaron las primeras risas provenientes de Antonio y Ladeza, los cuales comenzaron a reirse con los agentes allí en medio. Tengo que decir que yo también escuché al policía, pero entre que había perdido las llaves del coche, que si me reía el policía se podía pensar que nos estábamos riendo de ellos y que podíamos acabar todos en el trullo así de la nada, se me quitaban las ganas totalmente.


Tras todo esto, el agente me devuelve mi carnet de conducir a lo que le pregunto, "¿todo en orden agente?", a lo que me contesta, "¡ah! No se", me quedo perplejo ante su contestación, mientras él se da la vuelta y le pregunta a su compañero, el ilustrado en la lengua española, si estaba todo en orden y le dice que sí. Entonces yo le vuelvo a preguntar, "a todo esto agente, ¿hay algún problema?", a lo que me responde, "no, simplemente que os hemos visto alrededor del coche a los cinco y hemos pensado que estabais intentando robarlo". (Claro tio, no me que da a mi otra que ponerme yo a robarme mi propio coche).


Tras explicarle que todo había sido un malentendido, nos despedimos de nuestros colegas del gremio policial y comenzamos a buscar las llaves del coche, que, aún despues de todo lo que había pasado, seguía siendo lo más importante. En cuanto los policías se "fueron" (ahora entenderéis por qué lo escribo entre comillas), comenzamos a descojonarnos de lo que nos había pasado a más no poder, totalmente sin sentido ninguno. Se me pierden las llaves de mi coche y aparece la policía para comprobar si estamos robándolo, enorme. Antonio tirado por los suelos llorando de la risa, Ladeza, Migue y Juan Manuel riéndose y comentando todo lo que había pasado, mientras yo con la cabeza gacha miraba el suelo, con una sonrisita, buscando mis llaves.


Andamos diez metros en dirección a la universidad, desde el coche y milagrosamente, como por arte de magia, aparecen las llaves en el suelo, en el alvero de la feria. Podrían llevar allí breves minutos desde que habíamos pasado previamente para dirigirnos al coche, o bien desde las 8 de la mañana que dejé mi coche aparcado, eso no lo sabré nunca...


Una vez encontramos las llaves, volviendo al coche aparecieron los policías en su coche de nuevo, nos estaban esperando a ver que hacíamos y si nuestra coartada de las llaves perdidas eran ciertas o no, éramos unos auténticos fugitivos. Una vez que comprobaron que nos montamos en el coche, se marcharon, el camino de vuelta en el coche fue un cúmulo de descojones que tardaremos mucho en olvidar...






miércoles, 29 de octubre de 2008

Una escena de película

Esto era en mi etapa de juvenil de baloncesto, en 1º Bachillerato, tendría yo unos 16 años, pensaréis que cojones tiene que ver todo eso con lo que voy a narrar, pues si que lo tiene, sino no malgastaría mi tiempo en escribirlo, y por supuesto, como ya comentó en el anterior post mi compañero de fatigas, porque este blog es mío, y escribo lo que me da la gana.
Era una fría tarde otoñal, me encontraba en mi casa "estuiando", cuando me llama la mujer que obró el milagro de gestarme en su vientre para darme a luz (para los de la LOGSE, mi madre):


Mami: "Juan Manuel" (con un tono de voz elevado por supuesto, una madre siempre te llama chillando).

Juan Manuel: "Queee" (es algo típico, te llaman en tu casa y tu respondes con un "que", cuando sabes perfectamente que como mínimo quiere que vayas).

Mami: "Veeeeen" (no falla, es lógica pura).

Juan Manuel: "Voy" (en ese momento sabes perfectamente que tendrás que dejar de hacer lo que estabas haciendo para hacer lo que te digan).

Mami: "Tienes que irme al MAS".(un supermercado de un tl Martin).

Juan Manuel: "¿No puede ir mi hermano?" (ya puede tener tu hermano un seguro de vida y más de 30 años que si te ha llamado a ti, tienes que ir de manera irrevocable).

Mami: "NO, vas tu, que para eso te he llamado". (¿véis?Mis razonamientos nunca fallan, llevo años estudiando este tipo de situaciones domésticas).

Total, me cambié, y fui en dirección los Azores, que es donde se sitúa el citado supermercado. Al entrar por lo pronto me sorprendió ver salir a un niño chico del barrio corriendo, con cierta fama de gamberrete, con dos botellas grandes de coca-cola bajo sendos brazos, las cuales obviamente no había pagado.
Yo seguí mi camino pese a todo (cualquiera desobedecía a la sargento Pineda), y ya al entrar y ver a dos cajeras corriendo hacia la puerta y una decirme así con un tono áspero y cn la cara blanca un "¿Corre chaval!", ya me fui dando cuenta (como se nota ese 122 de cociente intelectual ee^^) de que algo raro sucedía. Pero lo que acabó de disipar mis dudas fue un tio con cara de enfermo y un cuchillo de dimensiones bastante importantes en la mano (obviamente yo tomo por dimensiones bastante importantes todas aquellas que superen los 20cm). Claro, era la primera vez que me sucedía una escena similar, sólo había yo visto casos así en las típicas películas americanas de polícias, concretamente en la escena del atraco al super. Y bueno, cuando ví a ese hombre correr hacía mi temí por mi vida (me pasa ahora y temo por esa familia a la que dejaré si una rama de su árbol familiar). Y eso de que cuando te ves en peligro de muerte que ves pasar tu vida en imágenes es mentira, en mi mente lo único que se formó fue un mapa del supermercado con el recorrido más rápido hacia la salida más cercana (si, ya se empezaba a vislumbrar que el niño iba pa ingeniero).
Según yo escapaba de esa escena tan violenta llegaba la policía y reducía a la mala persona que nos había dado uno de los sustos de nuestras vidas.
Llegué a casa y mi madre no estaba (menos mal, porque obviamente no había podido traerle lo que me pidió), pero yo estaba pletórica, me había pasado una situación que el mismísimo Pierce Brosnan la hubiera elegido como punto y final para su carrera de agente 007, y tenía que contárselo a alguien. LLamé a mi compañero de fatigas, y me saltó el contestador (durante años era habitual esto, tenías que decir quien eras, y si le convenía a la familia Felices-Antuña descolgar lo hacían, no sé que tipo de negocio oscuro tendrían), tras esto llamé a Gonzalo (si, el de la polilla), y estaba entrenando, a mi primo Canela, y tampoco estaba, y decidí llamar a mi padrino Sir Charls, el cual tampoco estaba, pero me saltó el contestador, y preso de la indignación porque nadie estaba disponible le deje el siguiente mensaje:

"He ido al MAS y lo estaban atracando, más guapo".

Resulta que el mensaje lo escuchó primero su padre Fran Álvarez (grandísimo escritor), y desde entonces cada vez que me ve me repite la mítica frase.

Desde aquel día voy al MAS con una recortada en el cinturon.

martes, 14 de octubre de 2008

Torrija tras el puente

Martes 14 de Octubre…día del cumpleaños de mi Sevilla F.C., pero bueno, esto no es un blog de deportes, y no es momento ahora de meter cizaña con la historia reciente de mi equipo debido a la crítica situación por la que pasa ahora mismo el equipo de mi compañero de fatigas, desde aquí desearle muchas felicidades a todos los sevillistas y esperemos que sigamos celebrando esta efeméride muchísimos años más.

Hoy os voy a hablar con mis similitudes con Dieguito Brigante, uno de los brillantes administradores y escritores de Zapillo Street Soldiers, un hombre bueno como a él le gusta autodefinirse. Cursamos juntos el bachillerato, convalidamos juntos físicas, y compartimos la pasión por el equipo de nuestros amores, el del barrio de Nervión, pero desde hoy me he dado cuenta que también tenemos la misma torpeza a la hora de enlazar trenes en territorio sevillano.

Hace relativamente poco tiempo (todos sabemos que las frases “hace poco tiempo” y “El otro día” abarcan un espacio de tiempo realmente amplio en comparación a lo que literalmente parecen, desde ayer hasta hace seis meses mínimo), Diego escribió un artículo acerca de cómo se equivocó a la hora de coger los trenes, pues bien, resulta que yo también ando corto en el tema este.

Me encontraba en la facultad de ciencias empresariales (sisi, la historia de porque he acabado ahí ya la contaré). Primero tuve matemáticas, nos puso la profesora matrices, y la mujer me sacó en mi primer día a la pizarra para resolverlas (gracias a Dios que eran matrices, llegan a ser integrales de 3º orden y ya a hubiese esperado a la salida para apuntar matrícula, modelo y color de su automóvil para hacerle unos apaños a sus retrovisores). Más tarde tuve una clase que la verdad me pareció bastante interesante, ”economía española”, por fin…tras 20 años y 104 días de vida me he enterado en que consiste el IPC…Pues bien se ve que el profesor estaba hoy el hombre un poco bajo de defensa (se le olvidó actimelizarse), y 40 minutos antes de que acabase la clase (a las 12:50 AM) nos dejó salir…

Yo cual ingenuo transeúnte me dirijo a la estación de San Bernardo para coger e tren que me llevase a la estación del Palacio de Congresos, que es la que está pasando cerca de mi casa, previo paso por la estación de Santa Justa. A las 13:04 salió el citado transporte, y nada más montarme ya noté algo diferente, y es que los asientos eran de 3 en 3, y no de 2 en 2 como por la mañana en la ida, pero bueno, no le presté importancia porque llegamos a Santa Justa y eso me tranquilizó un poco. Allí esperamos el típico intercambio de pasajeros hasta que el tren se pusiese de nuevo en marcha.

Yo me puse a matar el tiempo haciendo los sudokus del diario gratuito ADN, y cuando levanté la cabeza extrañado por el tiempo que llevaba allí montado, y por supuesto tras haberme acabo el sudoku fácil y el difícil (lo pongo en negrita porque es la primera vez que me salía), miro por la ventanilla, y ¡¡me veo en medio del campo!!

¿Dónde cojones voy? El tiempo transcurría lentísimo, parecía que fuese a aparecer en cualquier momento la estación de Vigo, cuando por fin, llegamos a un sitio donde ponía “San José de la Rinconada…Si, iba en sentido contrario al requerido, así que me bajé y miré el reloj, eran las 13:34 y hasta las 13:59 no salía el tren destino Santa Justa de vuelta, así que me dedique ha pasar el tiempo como buenamente pude jugando al Mini-Golf de mi nokia. Estuve por llamar a Xiko (en territorios conileños es conocido como Currito), que estudia por allí, pero pensé que sería un gasto inútil de mi saldo telefónico, y tal y como está la crisis, ese tipo de polladas autóctonas debemos ahorrárnoslas.

Por fin llegó el tren, (con 5 minutos de retrasos, parece ser que el chofer se apellidaba “Felices” y aparecí por Santa Justa de nuevo a las 14:22, y el tren que llevaba a m destino salía a las 14:27.

Efectivamente, a esa hora salió y a las 14:45 me encontraba ya viendo los deportes de cuatro en mi casa, con mas hambre que un lagarto detrás de una pita (el sentido exacto del refrán no lo entiendo, pero se lo escucho a mi madre, así que lo pongo por que me sale de mis santísimos cojones).

Este enajenamiento sufrido a la hora y pico (ese pico es igual que lo de hace poco, abarca un tramo amplio del horario) de pasado el mediodía no sé a que fue debido, puede ser a que el viernes en la playa gaditana de Conil ví pasar mi vida poco a poco, pero eso es otra historia.

lunes, 6 de octubre de 2008

El HoTeL FuTBoLeRo

A todo chaval, adolescente, muchacho, zagal o persona que le interese mínimamente el fútbol, le gustaría ver a las estrellas futbolísticas del momento y de antaño. Nosotros este año conseguimos hacer esa hazaña y como os contaré ahora, por todo lo alto.

El 14 de Mayo de 2008, el Sevilla Fútbol Club organizó un partido homenaje en memoria del fallecido jugador Antonio Puerta, organizado también por UNICEF. El partido estaba formado por dos equipos, uno el Sevilla Fútbol Club y otro, un combinado internacional de estrellas de todo el mundo.

Mi amigo Juan Manuel y yo ese día, hicimos un paréntesis en nuestros quehaceres académicos y decidimos ir al hotel de concentración de los futbolistas esa misma mañana, para hacernos alguna que otra foto con algún futbolista, aún sabiendo que sería arto complicado. La conversación fue algo tal que:

- Andrés: Hace un bonito día hermano, ¿vamos a ver a nuestro colega Titi Henry que está en el Melia Lebreros?

- Juan Manuel: Tenía que hacer una lámina de expresión gráfica y diseño asistido por ordenador, pero bueno todo sea por nuestro colega.

Nos dirigimos al célebre hotel sevillano en mi carraco, sabréis cual es por el apartado de esta Web El coche de mi brother. Llegamos allí a eso de las 10:30 AM (me niego a explicar de nuevo el significado de AM), donde había acumulada una pequeña multitud de adolescentes flipas perdidas, esperando conseguir una firma o foto de sus ídolos. En la puerta del hotel se podían escuchar comentarios tipo, “el Navas esta buenísimo tía”, “el más pepino es Capel”, y la típica gordita del grupo que lo único que quería era buscar un quiosco para comprarse un Bollycao porque tenía hambre la chiquilla.

Una vez allí, estuvimos tanteando el terreno esperando a los jugadores que por allí se acercaban. Poco a poco fueron acercándose a las inmediaciones del hotel jugadores de la talla de Edu del Betis, Sunny del Valencia, el gran Davor Suker, Ariza Makukula, Kanoute, Keita, Adebayor del Arsenal, Dios Ocio, Saviola, Diarra y Casillas del Madrid,…

Conforme pasaba la mañana fuimos haciéndonos fotos con los jugadores. Nos hicimos colega del portero del hotel, ya que una mañana da para mucho y además conocimos también a dos chavales que estaban allí a la caza de los futbolistas. Uno de ellos era de la periferia sevillana (véanse los pueblos de alrededor de Sevilla: San Juan de Aznalfarache, Dos Hermanas, Castilleja de la Cuesta,…), solo que ahora no recuerdo exactamente de donde, pero el otro fue clave en aquel día. Rubén es su nombre y nos facilitó de manera muy considerable el acceso a las inmediaciones del hotel. Resultó que él estaba hospedado en el mismo, con sus padres y tíos, ya que venían de Valencia, tierra de gran tradición culinaria en lo que a paellas se refiere, y nos invitó a que por la tarde nos pasáramos por allí porque eran las 14:30 PM y teníamos que irnos, sin haber visto a Thierry Henry y Eto’o del Barcelona entre otros que vendrían por la tarde (quedarse con el nombre de estos dos porque más adelante tendrán gran relevancia en la historia).

Así que así fue. Nos marchamos a casa y volvimos tras una breve siesta de media hora (según los científicos media hora es el tiempo exacto de siesta, excepto en Andalucía que como diría el monologuista Dani Rovira dormimos como cabrones ^^). Llamamos a Rubén y salió a nuestro encuentro. En la puerta se abarrotaba poco a poco cada vez más gente, la cual no podía entrar gracias al perfecto trabajo que hacía nuestro colega el portero, pero tuvo que hacer una excepción con nosotros ya que Rubén tenía licencia para entrar. Una vez dentro, cual Michael Scofield y Lincoln Barrow en Prison Break, comenzamos a bichear por todos lados de la entrada, o hall como dirían los ingleses, del hotel. Allí dentro estaban todos los que por la mañana habíamos visto, pero lo que no sabíamos es que como diría el presidente del mejor club del mundo 2006 y 2007 Jose María del Nido, “lo mejor está aún por llegar”.

Juan Manuel y yo tuvimos la brillante idea de ir al servicio ya que no aguantábamos más, mientras nuestro colega se quedó dando una vuelta por allí. En el cuarto de baño como no podía ser de otra forma, ya que somos unos auténticos personajes, nos hicimos un video porque los cuartos de baño de allí son una auténtica pasada y queríamos dejar constancia de que habíamos estado. Lo que no sabíamos es que durante la grabación del vídeo iba a entrar una persona en ese mismo momento, lo que me hizo reaccionar a la velocidad del viento, raudo cual paloma mensajera y metérmela en el bolsillo (estoy hablando de la cámara por supuesto), nada más salir del cuarto de baño volví a sacarla y seguí grabando como si de la película El Proyecto de la Bruja de Blair se tratase. La imagen que se muestra de mi colega corresponde al descojone tras salir del cuarto de baño.

La tarde no fue la típica tarde de un chaval sevillano la verdad; compartimos hotel con los cracks del mundo futbolístico, unas niñas nos pidieron los messenger de nosotros tres porque decían que les habíamos gustado, hasta que nos enteramos que Thierry Henry había llegado al hotel. Al parecer había llegado en jet privado a Sevilla y hacerse una foto con él era arduo complicado, pero no para nosotros. Subimos las escaleras que llevaban a la primera planta del hotel y allí estaba él, sentado en un sofá, con dos guardaespaldas que aguardaban sigilosamente la llegada de cualquier extraño para impedir su acercamiento. Nos fuimos acercando lentamente como el que no quiere la cosa con mucho cuidado. Cuando consideramos que estábamos a una distancia lo bastante cercana como para que él nos oyera, solté mi lengua francesa nativa obtenida dando dos años de francés en el colegio San Agustín y otros dos años en el instituto IES Ramón del Valle Inclán, con un profesor que tenía toda la cara del Magneto de los X-Men y le dije, “Henry, oh la la! A photo, s’il vous plaît?” y él sonriente se nos acercó y se hizo la foto, ya que no fue una foto cualquiera fue la foto de la tarde, a nadie le sonreía en las mismas, pero con nosotros lo hizo. Acto seguido bajamos triunfantes al hall, donde una multitud de periodistas, futbolistas y personal del hotel se aglutinaban. Entre esos periodistas se encontraban Joseph Pedrerol, el que salía junto con Robinson en el célebre programa de Canal Plus, El Día Después y uno de los colaboradores del programa de Noche Hache, Julián López, para el que quiera saber su carrera profesional http://es.wikipedia.org/wiki/Juli%C3%A1n_L%C3%B3pez_(actor), ahí tenéis su dirección. Nos hicimos las correspondientes fotos con cada uno y nos felicitaron por nuestro blog, el cual siguen encarecidamente.

Tras todo lo que nos estaba pasando pensábamos que el día estaba completo y que nos llegaba el momento de marcharnos, cuando sucedió lo mejor de la tarde.

Mientras nosotros estábamos dentro del hotel, fuera del mismo, la cantidad de personas que se aglomeraban con la misma intención que nosotros era el quíntuple. Fuera un autobús aguardaba para que los futbolistas subieran y llevarlos al campo de fútbol. La policía había puesto vallas que iban desde la entrada del hotel hasta la misma puerta del autobús y había un cordón policial que impedía que nadie entorpeciera ese pasillo que se había formado. En ese momento el delantero del Fútbol Club Barcelona, Samuel Eto’o, hizo acto de presencia en el hotel. No se sabe por donde entró pero allí estaba. Todos los futbolistas iban entrando en el autobús, faltando solo el camerunés. La gente fuera gritaba airadamente a sus estrellas, cuando Juan Manuel y yo vimos que Eto’o se disponía a salir del hotel por el pasillo hasta el autobús. Nos miramos a los ojos y supimos que había llegado nuestro momento, nos despedimos de Rubén dándole las gracias por la tarde que nos había hecho pasar, le dimos la mano y justo antes de que saliera Eto’o por la puerta, Juan Manuel y yo salimos delante suya, tan campantes. La gente nos miraba incrédula, preguntándose que quienes eran esos dos chavales que salían por el mismo pasillo que, instantes antes, había hecho la policía para que ningún ciudadano de a pie pasara por allí, sólo los futbolistas. De hecho, Eto’o estaba detrás nuestra mirándonos con la misma cara que el resto de los allí presentes y justo antes de entrar por la puerta del autobús nos salimos del citado pasillo para no alardear más de lo que ya lo habíamos hecho.

La tarde fue la ostia, una tarde para recordar y si ya de por sí no la olvidaremos nunca, dejamos un video para el recuerdo de la vuelta a nuestras casas, con la moral por las nubes y nuestro ego más arriba aún. He dicho.





PD: cabe destacar que durante el transcurso del video el coche seguía andando (somos así de chungos ^^).

lunes, 22 de septiembre de 2008

¿Cómo hacer una buena tortilla de patatas?

Os pongo en situación...Conil , Viernes 19 de Septiembre, 22:00 PM (para los de la LOGSE las 10 de la noche), y un servidor junto a nuestro colaborador gráfico David y el amago de futbolista Xiko( a Xiko podéis verle en el post de campeones del II Torneo Ciudad Verde) nos encontrábamos en el piso de este último, y obviamente, debido a la hora nos disponíamos a cenar.
No hay que ser alumno aventajado en el campo de la nigromancia para adivinar cual iba a ser nuestra cena, una buena Tortilla española (para los seguidores internacionales del arbolito aclarar que la tortilla española se diferencia de otras por el hecho de llevar patatas). Lo primero era pelar las patatas, de lo que se encargó un servidor, con este arte y salero que me caracteriza por haber nacido en la zona geográfica donde me dió a luz mi madre, con ese calor típico del clima de la depresión del Guadalquivir, y ese duende que se mama desde la primera vez que posas tus pies delante de la Santa Iglesia Catedral (para los que anden más cortos de cultura, la 3º más grande del mundo), mientras Xiko se dedicaba a trocearlas a la vez que emitía ese silbido tan típico suyo, que denota cierta actividad pasiva en la mayoría de sus quehaceres diarios, por lo que la pela de la patata conileña no iba a ser una excepción, y David mientras batía los huevos (si si, el chiquillo no sabe pelar patatas, sabe llevar la administración de una sucursal de una empresa multinacional pero en el campo de la hostelería es mas corto que una delantera conformada por Toedtli y Joao Tomas).
Tras esto freimos las patatas, y procedimos a la mezcla del elemento críado bajo el calor de la gallina y el criado bajo el calor de la madre naturaleza, todo esto con mucho cariño y amor, que es el secreto de todo plato de cocina (me lo enseño mi ex-suegra Pepi, desde aquí si algún día lee esto le mando un saludo, es una mujer de diez).
Acto seguido lo echamos a la sartén y lo dejamos reposar, el tiempo suficiente para que el huevo cuajase, pero no lo bastante como para que se queme, sino que se quede en el puntito donde tu lo ves y piensas "le han dado el toque exacto". Tras esto viene lo más complicado de toda tortilla, el darle la vuelta. Aquí un servidor es un experto en darle la vuelta a la tortilla en las situaciones mas inverosímiles, pero nunca en el sentido propiamente dicho de la palabra, por lo que me borré de la convocatoria, y como este hecho merecía ser grabado, David tuvo la coyuntura de ser el cámara para escabullirse del acto...así que solo quedaba uno...y asumió galones, Xiko tiró de experiencia y aquí podéis observar lo que ocurrió:

Tras el volteado espectacular (Xiko si hubiésemos estado en el carranza te dabamos el 10), venía de nuevo el reposo tortillero para que acabase de formarse lo que venía mayormente siendo la delicatessem que nos disponíamos a cenar. El resultado final fue magnífico .Esta fue la forma final que adoptó nuestra obra maestra en territorio conileño

lunes, 25 de agosto de 2008

El ViAjE En El AuToBúS (AnDrE)

Antes de escribir esta historia que me dispongo a relatar siempre hago una breve introducción para poneros “a tono”, pues la introducción que os voy a hacer hoy es que os vais a descojonar a más no poder los que desconozcáis esta historia y los que ya la sepáis, porque o bien os la he contado yo (que es lo más normal) o bien os la hayan contado ya, que os vais a descojonar de nuevo rememorándola, voy a ello.

Nos situamos en un día lluvioso de noviembre, no recuerdo exactamente que día era, en mi primer año de universidad, es decir hace dos años, ya que llevo dos años haciendo el tonto paseándome por la Pablo de Olavide haciendo una Ingeniería Técnica de Informática de Gestión para nada, porque este año me cambio de carrera viendo el panorama como estaba, pero bueno vuelvo a lo mío que me desvío. Por aquel entonces no tenía yo ni carnet de coche, ni coche en sí, por lo que un servidor tenía que cogerse dos autobuses, o bien tres según los transbordos que quisiera hacer, para poder ir a la universidad. También hay que decir que para coger el primer autobús tenía que pegarme un pateo desde mi casa al Carrefour que viene a ser como desde el centro comercial El Corte Inglés (las mejores rebajas a mitad de precio) hasta Los Arcos, curiosísimo pateo. Serían las 8:00 AM cuando cogí los autobuses para ir a la Olavide, primero el antiguo 70 hasta llegar al Prado de San Sebastián y seguidamente el 36 que te deja en la Olavide. El transcurso del viaje a la ida fue sin mayores problemas, cogí mis dos autobuses, llegué a la Olavide, di mis correspondientes clases y la clave de esta historia está en el viaje de vuelta…

Digamos que era las 2:00 PM cuando un servidor se dispuso a volver a casa en un día lluvioso después de haber pasado una mañana entera en la universidad con su correspondiente cansancio. Andrés se monta en el 36 con su paraguas, su carpeta y su mp3, con la única intención de llegar a su destino y descansar. El autobús se para en el Prado de San Sebastián, como anteriormente había hecho su compañero el 70 y Andrés se baja y espera en la parada a que venga el 70 para llevarlo a casa, aunque eso de llevarlo a casa es relativo ya que me deja al pateo antes mencionado para yo después volver a casa andando con la lluvia. Y llega el autobús, me monto y como es normal, en un autobús hay asientos a la izquierda y a la derecha, pues bien, decido sentarme en uno de los de la derecha, no por que me guste sentarme ahí sino por el azar (y por Murphy como ya veréis ahora). Para situaros mejor y que os imaginéis la situación, o contexto, como fue, al estar lloviendo, sobre el asiento más próximo a la ventana del autobús había agua que estaba cayendo desde la parte superior de la ventana, producto de la lluvia que acontecía en el exterior, por lo que decidí sentarme en el asiento del pasillo y colocar mi paraguas y mi carpeta en el asiento humedecido, que no mojado.

El autobús arrancó y continuó su marcha conmigo dentro. El conductor, como es normal, se iba parando en las paradas (valga la redundancia) y como es más lógico todavía pues se montaba gente, baja gente, pero entre una de esas personas que subían, hubo una que me hizo gracia, era un chaval de unos 25 años, así regordete, con la cara ancha, bajito, con gafas, portando una mochila de estas que se pasan por el cuello (que no se ponen a la espalda vaya, pa que nos entendamos), pero que además tenia la característica de que tenía síndrome de down (ni por asomo se os pase por la cabeza, ostia que cabrón el chaval va a contar una historia con un muchacho con síndrome de down, creedme que no, porque la historia tiene tela). Bien pues el chaval se monta en el autobús, yo levanto la cabeza, me mira con ojos de felicidad, yo sonrío (a día de hoy creo que ese fue mi error, ahora veréis el por qué) porque me hizo gracia y el continúa andando hacia la parte de atrás del autobús, buscando su asiento.

El vehículo arranca y yo en mi mundo con mi mp3, sigo mirando hacia delante, cuando de repente noto dos leves golpecitos en mi hombro derecho, yo girando mi cabeza para ver quien es, cual fue mi asombro que al conectar sus ojos con los míos reconozco al muchacho regordete, con gafas y con síndrome de down, que él muy sonriente me dice, “¿me puedo sentar contigo por favor?”, (toda esta frase y las siguientes que ponga viniendo de él, quiero que os las imaginéis con una voz así cómica, como de retraso mental, lo que hará esta historia mucho más amena^^, si soy un personaje lo sé), yo, desde mi más absoluta inocencia y humildad le dije que ese sitio estaba mojado y que, como es lógico, se iba a mojar a lo que él me respondió “da igual, da igual” (ya sabéis como tenéis que imaginároslo^^). Así que nada, cogí mi carpeta y mi paraguas que estaba en el otro asiento, me levanté y se puso a mi lado.

La cosa siguió como si nada, yo un poco más cargado de la cuenta y algo menos cómodo pero bien, hasta que esta persona comenzó a intentar iniciar una conversación conmigo. Él, mirándome a los ojos, como pocas personas en mi vida lo han hecho, cogiendo una pequeña bolsa de farmacia en la mano me dice, “¿me puedes coger la bolsa un momentito?”, como buen ciudadano le digo que si, acto seguido se la devuelvo dándome él las gracias. Tras unos segundos de espera, volvió a la carga, “¿cuántos años tienes?”, viendo que la cosa se iba a alargar, me quité uno de los cascos del mp3 para escucharlo mejor, “tengo 18”, le respondí, a lo que él me volvió a preguntar, “¿cómo te llamas?”, “Andrés”, le dije, y me contestó “yo soy Fernando”, mientras me extendía su mano derecha para estrecharla con la mía y así formar una unión personal, la siguiente pregunta ya fue más de índole personal, “¿tienes novia?”, a lo que le contesté que no, ya que por aquel entonces todavía no había conocido a la que a día de hoy es mi compañera sentimental, Patri. El autobús mientras seguía su marcha y yo cada vez más ansiaba entre ver entre las gotas de agua que caían del cielo a través de las ventanas, el centro comercial Carrefour, sinónimo de que mi parada se encontraba muy cerca.

Tras unos segundos sumidos en mis pensamientos más íntimos y profundos, tales como que capítulo de Los Simpsons me estaría perdiendo ese día, mi colega Fernando, comenzó a rebuscar en su carpeta, que tenía encima suya, mientras me formulaba la siguiente frase (atentos), “bien, pues yo ahora te voy a hacer una preguntita, pero yo no quiero que te enfades conmigo, ¿vale?”, toda esta frase como he dicho antes, la hizo rebuscando algo en su carpeta, pues tras terminar de decirla, pensé, verá tu que ahora el loco este me saca una pistola, me la pone en la cabeza y me dice que como no haga lo que el quiere me pega un tiro. Yo, rápidamente le contesté asustado, “venga, pero rapidito que yo me tengo que bajar ya”, en ese instante decidí que por nada del mundo iba a continuar en ese autobús y cuando casi sin mirarle a la cara, esperaba esa pregunta va y me suelta… “¿quieres ser mi novio?”…

Dicen que cuando estas a punto de morir, tu vida pasa en diapositivas delante tuya en décimas de segundo, pues bien, yo en ese momento mis diapositivas eran yo paseando por el parque con el agarrados de la mano, yo presentándoselos a mis padres en mi casa…”papá, mamá,…este es Fernando…”. Todo esto que estoy contando, pasó en décimas de segundo y mientras yo seguía sumido en mis diapositivas, de repente noto otros dos leves golpecitos, esta vez en mi hombro izquierdo, miro hacia atrás y me veo que una mujer que había estado escuchando nuestra conversación, poniéndose un dedo en la cabeza, me dice en voz baja, “es que está mal de la cabeza” (¡¡los cojones señora!!, verdaderamente usted cree que no me he dado cuenta ostia, no yo estoy aquí siguiéndole el royo haber si cae). Le respondí amablemente, que ya lo sabía, volví la cara de nuevo, miré a Fernando y mientras me levantaba de mi asiento, dispuesto a darle al botón de STOP del autobús le dije, “que va tío, no puedo, me tengo que ir ya”. El autobús dio la casualidad que en ese momento se estaban cerrando las puertas ya que iba a partir de nuevo, tras haber hecho una parada en El Corte Inglés (si lo sé, me quedaba un pateo hasta mi casa, pero es que me daba exactamente igual, donde estuviera), le grité al conductor porque no estaba dispuesto a pasar en ese autobús un minuto más, “¡¡Abra la puerta jefe!!”. El conductor las abrió y mientras me bajaba y las gotas de lluvia comenzaron a mojarme la cara, escuche una voz de fondo que decía, “¿pero por qué no?”, Fernando no quería admitir que lo había rechazado. Tras bajarme del autobús, me quede unos segundos reflexionando sobre lo que me acababa de suceder, a lo cual de repente me eché a reír, porque no me quedaba otra y me encaminé hacia la parada de El Corte Inglés, para coger el 27, hasta mi casa.

El viaje en el 27 fue muy tranquilo hasta mi casa. En ella le conté la historia a mi madre, la cual se descojonó de mí, como es lógico.

A día de hoy, tengo que decir, que no e vuelto a coger el 70, ahora 28, “nunca mais” y si tengo que hacerlo cojo otros autobuses y hago transbordo…He dicho.

jueves, 21 de agosto de 2008

PeoR Dia De Mi ViDa (Juan Manuel)


Si...tal y como lo titulo...el peor dia de mi vida...bueno...sinceramente creo que de nuestra vida, debido a que mi compañero de fatigas también se vió inmerso en él.
Todo comenzó un dia primaveral cuando nos encontrábamos en 6º de primaria...más concretamente en una clase con el célebre profesor agustiniano D.Francisco ,famoso por su capacidad auditiva, su punteria de tirador selecto con los fluidos salivales, y sus dotes como director musical (que persona que halla estudiado en el colegio San Agustín en los últimos 25 años no ha cantado un villancico dirigido por este hombre). Yo el día anterior me había encontrado indispuesto por lo que no fue a clase, y claro, como las clases con este señor eran tan "entretenidas" (todos recordamos ese examen de los ríos que el colega nos puso mirando "pá" Armensillas con un bote de vaselina en nuestras respectivas manos), que decidí mandarle una nota al empollón de la clase, pidiéndolo por favor que me prestase los apuntes del día anterior...el empollón en cuestión era ya el archiconocido por Sevilla Este Andrés Felices (más adelante veremos pseudónimos como tigre...sito...), a lo que muy gentilmente me contestó con un "Venga yo te los dejo, chupalá"...al ver esa palabra de índole obscena se me cruzaron los cables (para que os hagáis una idea, cómo a Handcock cuando le dicen "capullo), y empezamos un cruce de declaraciones que ni Mourinho y Rijkaard lo hubieran hecho mejor, con todo tipo de lindezas acerca del uno y del otro, por supuesto sin olvidarnos de las señoritas de vida alegre, del famoso yumalamalasingare o de nuestras respectivas familias...Bueno, pues entre-medio de los dos había un chavalin que ya por aquel entonces dejaba entrever sus habilidades baloncestísticas :Jesús Flores, que era el que hacía de mensajero entre nosotros...pero claro, conforme fue aumentando la intensidad de los comentarios, de manera directamente proporcional aumentaban las carcajadas de este señor, por lo que claro, D.Francisco que era sordo, pero no ciego, al ver a "Flores" doblándose en la silla cual cernícalo lagartijero se acercó a la mesa y con la rapidez digna de Bolt le arrebató la notita...nuestra notita...Para más inri, mi compañero en el último mensaje, por si quedaban dudas de quien participaba en la notita la había firmado, por lo que solo faltaba descubrir al otro,que era cuestión de tiempo pues mi letra es muy "especial". Pues bien,nos pillaron, nos echaron la bronca los profesores, nos dijeron que nos expulsarían, y claro, aqui mi compañero y yo siempre APECHUGAMOS, por lo que decidimos antes de que se enterasen nuestros padres por los profesores comentarles nosotros la jugada antes, ya que habíamos sido los principales protagonistas.
Una vez se lo contamos se cruzan con el citado profesor,y cuando les dice que la nota que nos había pillado era de caracter obsceno a Mari Carmen y a Espe se les quedo la cara blanca,y esas mentes perversas que solo las madres poseen empezó a maquinar...a la tarde nos hicieron volver a escribir cada uno en nuestra casa la notita,para luego llamarse y comparar que era cierto. Ese día fue eterno.
Finalmente ni nos expulsaron, ni nos mandaron copiar 200 veces nada,solo una reunión con nuestros padres para hacernos ver la gravedad de la situación por nuestra temprana edad.

Moraleja : apechugad siempre amigos, aunque en un primer momento no lo parezca,siempre es lo mejor.

Baile del arbolito