Dj Presso sesión verano-otoño!!!!

De nuevo nuestro DJ nos obsequia con una gran perla...él la titula SPECIAL SESION 2009, y la verdad, que como siempre, no defrauda.

http://www21.zippyshare.com/v/25316858/file.html

Para descargarlo donde pone "download link: download" es donde hay que pinchar
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viernes, 26 de diciembre de 2008

uNa TaRDe eN La oSCuRiDaD

Al llegar el invierno, última etapa del año, la caída de las hojas deja paso al frío polar, el amanecer es más temprano y el anochecer más de lo mismo. La gente se abriga para salir a la calle, sobre todo cuando tienes que ir hasta los Remedios, que está a vete a tomar por culo de tu casa girando a la derecha, encuentra sitio para aparcar un poquito más lejos de vete a tomar por culo a la derecha y cuando abandonas el vehículo en el que has ido conduciendo muerto de sueño a las 7 y media de la mañana mientras tus colegas han ido felizmente dormidos durante el trayecto, ves que el termómetro de la zona, ese aparato que te dice el frío de cojones que hace, marca una cantidad ínfima con un sólo dígito, .

La historia de hoy sucedió hace un par de semanas, técnicamente no era invierno ya que como todos sabemos el invierno comienza el 21 de diciembre, pero necesitaba desahogarme con el frío que hace por las mañanas, de hecho en el grupo que vamos a la universidad viene Pingu con nosotros, el chaval es buena gente pero se ve que en la Antártida no hay muchas salidas y se ha tenido que meter en una ingeniería para la construcción de iglúes.

Al vivir en un barrio que tenga por nombre La Moraleja, al instante la gente la asocia con la urbanización de Madrid, donde gente de clase alta vive a sus anchas rodeados de coches caros, jacuzzis en los cuartos de baños, mayordomos… Pero no, en Sevilla Este no. En Sevilla, La Moraleja es un barrio chungo, un barrio donde los niños chicos salen a jugar al parque con su pelota en medio de la calle, donde se tiran petardos, cohetes, cocktails molotov, donde el hurto y la sustracción por tiempo indefinido están a la orden del día… ¿Os imagináis mi barrio no? Pues no tiene absolutamente nada que ver con lo que os he explicado, es un barrio normal como cualquier otro, solo que está en obras.

Las calles que dan al parque están totalmente levantadas, como si de la guerra de Vietnam se tratara, ya que las tuberías del agua estaban en mal estado y han decidido arreglarlas, pero en plan bestia. Cuando digo en plan bestia, no es para rellenar hueco en la historia y así poder hacer la lectura más amena para los lectores, creedme que no, porque para salir de mi casa tengo que atravesar una primera zona enfangada llena de minas antipersonas, una barricada de escombros y darle el santo y seña a un obrero, lo normal en una obra vaya.

En uno de estos días un servidor, a eso de las 19:00 horas, se encontraba estudiando para un examen de informática que tenía al día siguiente. Me encontraba con mi hermana en casa ya que mis padres estaban trabajando. Hay que decir que mi hermana tenía 38 de fiebre y no estaba en las mejores condiciones físicas. De buenas a primeras se va la luz, lo primero que pienso es un, “¡mierda! Ya han saltado los plomos”, me dirijo a los plomos que están en el sótano y cual es mi sorpresa al ver que están todos en la posición correcta, no eran los plomos, era de la calle. Mi casa estaba sumida en la más profunda oscuridad, mi primer pensamiento fue ir al salón a por mi hermana, la encontré allí, echada sobre el sofá. Salí a la calle para ver si a los vecinos también les pasaba lo mismo, poco a poco comenzaron a salir y a cada uno le faltaba algo distinto; uno tenía la luz muy tenue, pero no tenían ni televisión ni teléfono, otros tenían teléfono pero luz no… Pero yo era el más desgraciado, no tenía ni luz ni teléfono. Así que como buen estudiante y chico responsable que soy, opté por seguir estudiando, pero esta vez bajo la lumbre de una de las luces de emergencia que se encienden en situaciones como esta. Allí, sentado en la escalera, me quedé estudiando hasta que esa luz también se apagó.

Mi reacción no se hizo esperar, mi hermana seguía echada en el sofá con 38 de fiebre y no había luz en mi casa así que me armé de valor, le di a la tecla “cancelar” del móvil y me adentré en la profundidad del sótano. Allí todo era lóbrego (para los de la LOGSE, oscuro), no había forma de ver nada allí abajo, pero sabía que allí estaba lo que necesitaba, un farolillo que me alumbrara en la penumbra. Busqué en cajones, armarios, en el sótano, en el trastero y nada, no aparecía. Tuve que volver arriba, mi hermana seguía allí, inmóvil. Me acerqué a ella y sus labios articularon una serie de palabras para tratar de decirme algo, pero el tono de su voz era muy débil, me acerqué aún más y llegué a entender sus palabras, “coge la linterna que hay en el armario de la entrada”, mi hermana sabía donde había una linterna. Fui al armario y efectivamente, allí estaba, con sus pilas puestas y todo. Ya tenía algo de luz, era débil pero lo suficiente como para poder moverme por la casa y buscar el afamado farolillo. Así que le dije a mi hermana que tenía que subir al cuarto de invitados a buscarlo, ella decidió acompañarme. Envuelta en una manta de arriba abajo, mi hermana iba detrás mía con pañuelo en mano, con la cabeza gacha siguiéndome cual perro sigue a su dueño. Subimos arriba y nada, en el cuarto de invitados tampoco estaba el susodicho farolillo. Tenía que hacer algo, sabía que dependía de mí, así que llamé a mi madre al trabajo desde mi móvil. Sonaron un par de tonos cuando al otro lado del teléfono se escuchó la voz de mi progenitora, le expliqué la situación en la que nos encontrábamos y sin perder la calma me dijo donde se encontraba el farolillo, me dijo que me tranquilizara que la luz no tardaría en volver, pero yo sabía que eso no era verdad, nadie sabía cuando volvería. Volvimos a bajar de nuevo, pero yo tenía que adentrarme en el sótano otra vez, ahora mi hermana optó por quedarse en el salón, así que bajé sólo.

Con no más luz que la linterna bajé al sótano. Fui al trastero, indagué un poco y allí estaba, colgado de la pared escondido fuera del alcance visual en la oscuridad más absoluta, el farolillo permanecía inmóvil esperando a ser utilizado. Lo descolgué y lo encendí, ya tenía luz. Subí la escalera, fui al salón en busca de mi hermana, pero ella no estaba allí, la llamé pero nadie contestó, así que decidí subir arriba a buscarla, cuando me dirigí a la escalera la encontré. A los pies de la escalera había una forma humana sentada, envuelta en una manta marrón que perteneció a mis abuelos, la niña me miraba con ojos enfermos. “¿María qué te pasa?”, le pregunté, pero no obtuve respuesta, ella me seguía mirando a los ojos. “María háblame”, pero nada. Tras unos breves segundos ella me sonrió con una sonrisa maléfica como si intentara provocar en mí una sensación de miedo y me dijo, “estoy bien Andrés”, me alegró escuchar su voz, pero no el tono que utilizó ni el contexto en el que estábamos, cuando de repente, volvió la luz.

Toda la casa se llenó de luz y color, la luz del farolillo apenas se notaba y mi hermana se levantó y me abrazó. Todo volvía a ser como antes. Mi madre llegó a casa media hora más tarde, mientras yo seguía estudiando y le expliqué lo sucedido.

El examen de informática lo aprobé con un seis, la razón por la cual la tarde fue tan extraña, eso no lo sabré nunca.

martes, 4 de noviembre de 2008

Falta de ideas

Ya sé que pensaréis, ¿qué le ocurre al blog del arbolito? Parece algo así triste, taciturno, lúgubre como el museo...(para pillar esta última gracia insisto, véanse el monólogo de Dani Rovira "Mi familia y yo, aquel que aun no lo hala hecho por favor)...
Esto viene debido a que un servidor se encuentra inmerso en la tarea de recuperar psicológicamente, a su compañero de fatigas, el ya ultraconocido Andrés. Todo viene de hace un par de semanas, a la salida de la facultad (c/Virgen de África s/n, escuela Politécnica de Sevilla), salíamos una hora antes, ya que a nuestro profesor de matemáticas Julio, con un parecido estrepitoso con Pedro Picapiedra, amén de esa concavidad de pelo que tiene incrustados en sus orificos laterales externos de la cabeza (para los de la LOGSE, las orejas), no vino a clase, ya que le entró la vena revolucionaria del Ché y decidió acudir a una protesta en contra del plan Bolonia (este del que muchos se quejan, pero realmente poca gente sabe de que va, el caso en España es no trabajar, y cuanto menos se haga, mejor). Pero bueno, este hombre ya tendrá su post aparte en cuanto consigamos hacerle una foto, porque tema hay para hablar largo y tendido sobre ello.
Pues nos disponíamos a salir la alegre pandilla por la puerta principal (esta alegre pandilla la conforman el mejor elenco de futuros ingenieros de Sevilla Este: Migue, Ladeza, Antoñito, Andrés y aquí el niño), y bueno, para que os hagáis una idea, esta puerta principal consta de 3 escalonas a la derecha según sales, y una rampita, pues bien. Más adelantados iban los 3 estudiantes de nuevo ingreso en la vida universitaria, y yo me encontraba hablando con mi compañero de fatigas, acerca del nivel de CO2 en la atmósfera del ártico, por el cual a los pingüinos de la zona le estaban apareciendo ciertas motitas rojas entre las aletas inferiores (desde aquí todo nuestro apoyo a los grupos ecologistas que luchan contra esta plaga provocada por las grandes industrias), cuando de repente, segun mi nivel de visión en el plano vertical disminuía al bajar los escalones, me di cuenta de que el de mi compañero también, pero lo hacía de forma diferente a la mía, así como un poco más torpe, así como en plan "carajaso wapo", en un abrir y cerrar de ojos se encontraba con las dos rodillas besando el suelo, el chaquetón (en realidad era una chaqueta, pero ya sabéis que una de nuestras características principales es la exageración) desparramado por el mismo, y la mochila idem de lo mismo (mi manejo del latín se debe al Padre Navas, si algun día me lee, muchas gracias padre, pero que sepa que este año la liga es del Barça).
Claro está, es mi amigo desde los 4 años, mi compañero de estudios, mi hermano, hemos compartido algun ligue incluso, y mi reacción como no podía ser de otra manera era "descojonarme", a lo que me siguieron mis compañeros de la alegre pandilla. Andrés tuvo la suerte de que gracias a su cuepro atlético y fibroso, y a su condición física envidiable, se levantó raudo y veloz cual paloma mensajera, y siguió caminando como si nada hubiese sucedido. Tuvo la suerte de que al ser las 13.15 y la hora oficial de salida son las 14:15 no había mucha gente, pero esa caida le dejó tocado.
De ahí que ahora necesita todo el apoyo posible para superar ese trance psicológico y volver a llegarle la inspiración. desde aquí pido que se le den muetsras de apoyo para que vuelva a sentir ilusión por este proyecto que tiene poco menos de 2 meses y medio de vida.

martes, 14 de octubre de 2008

Torrija tras el puente

Martes 14 de Octubre…día del cumpleaños de mi Sevilla F.C., pero bueno, esto no es un blog de deportes, y no es momento ahora de meter cizaña con la historia reciente de mi equipo debido a la crítica situación por la que pasa ahora mismo el equipo de mi compañero de fatigas, desde aquí desearle muchas felicidades a todos los sevillistas y esperemos que sigamos celebrando esta efeméride muchísimos años más.

Hoy os voy a hablar con mis similitudes con Dieguito Brigante, uno de los brillantes administradores y escritores de Zapillo Street Soldiers, un hombre bueno como a él le gusta autodefinirse. Cursamos juntos el bachillerato, convalidamos juntos físicas, y compartimos la pasión por el equipo de nuestros amores, el del barrio de Nervión, pero desde hoy me he dado cuenta que también tenemos la misma torpeza a la hora de enlazar trenes en territorio sevillano.

Hace relativamente poco tiempo (todos sabemos que las frases “hace poco tiempo” y “El otro día” abarcan un espacio de tiempo realmente amplio en comparación a lo que literalmente parecen, desde ayer hasta hace seis meses mínimo), Diego escribió un artículo acerca de cómo se equivocó a la hora de coger los trenes, pues bien, resulta que yo también ando corto en el tema este.

Me encontraba en la facultad de ciencias empresariales (sisi, la historia de porque he acabado ahí ya la contaré). Primero tuve matemáticas, nos puso la profesora matrices, y la mujer me sacó en mi primer día a la pizarra para resolverlas (gracias a Dios que eran matrices, llegan a ser integrales de 3º orden y ya a hubiese esperado a la salida para apuntar matrícula, modelo y color de su automóvil para hacerle unos apaños a sus retrovisores). Más tarde tuve una clase que la verdad me pareció bastante interesante, ”economía española”, por fin…tras 20 años y 104 días de vida me he enterado en que consiste el IPC…Pues bien se ve que el profesor estaba hoy el hombre un poco bajo de defensa (se le olvidó actimelizarse), y 40 minutos antes de que acabase la clase (a las 12:50 AM) nos dejó salir…

Yo cual ingenuo transeúnte me dirijo a la estación de San Bernardo para coger e tren que me llevase a la estación del Palacio de Congresos, que es la que está pasando cerca de mi casa, previo paso por la estación de Santa Justa. A las 13:04 salió el citado transporte, y nada más montarme ya noté algo diferente, y es que los asientos eran de 3 en 3, y no de 2 en 2 como por la mañana en la ida, pero bueno, no le presté importancia porque llegamos a Santa Justa y eso me tranquilizó un poco. Allí esperamos el típico intercambio de pasajeros hasta que el tren se pusiese de nuevo en marcha.

Yo me puse a matar el tiempo haciendo los sudokus del diario gratuito ADN, y cuando levanté la cabeza extrañado por el tiempo que llevaba allí montado, y por supuesto tras haberme acabo el sudoku fácil y el difícil (lo pongo en negrita porque es la primera vez que me salía), miro por la ventanilla, y ¡¡me veo en medio del campo!!

¿Dónde cojones voy? El tiempo transcurría lentísimo, parecía que fuese a aparecer en cualquier momento la estación de Vigo, cuando por fin, llegamos a un sitio donde ponía “San José de la Rinconada…Si, iba en sentido contrario al requerido, así que me bajé y miré el reloj, eran las 13:34 y hasta las 13:59 no salía el tren destino Santa Justa de vuelta, así que me dedique ha pasar el tiempo como buenamente pude jugando al Mini-Golf de mi nokia. Estuve por llamar a Xiko (en territorios conileños es conocido como Currito), que estudia por allí, pero pensé que sería un gasto inútil de mi saldo telefónico, y tal y como está la crisis, ese tipo de polladas autóctonas debemos ahorrárnoslas.

Por fin llegó el tren, (con 5 minutos de retrasos, parece ser que el chofer se apellidaba “Felices” y aparecí por Santa Justa de nuevo a las 14:22, y el tren que llevaba a m destino salía a las 14:27.

Efectivamente, a esa hora salió y a las 14:45 me encontraba ya viendo los deportes de cuatro en mi casa, con mas hambre que un lagarto detrás de una pita (el sentido exacto del refrán no lo entiendo, pero se lo escucho a mi madre, así que lo pongo por que me sale de mis santísimos cojones).

Este enajenamiento sufrido a la hora y pico (ese pico es igual que lo de hace poco, abarca un tramo amplio del horario) de pasado el mediodía no sé a que fue debido, puede ser a que el viernes en la playa gaditana de Conil ví pasar mi vida poco a poco, pero eso es otra historia.

martes, 7 de octubre de 2008

Un sábado abusivo

Me levanté a eso de las 12:00 ya que me llamó el crack del mundo de la historia del universo número 1, Charly, para comentarme si me apuntaba con él al torneo de padel de su club (ya que ni Jorge ni Alfonso podían), a lo que respondí afirmativamente. Me pegué una ducha, y esperé a que mi compañero de fatigas me llamase para irnos a la ya famosa Espiga a trabajar. Esa llamada se produjo a las 12:53 y teníamos que entrar las 13:00, pues bien…no apareció por mi casa hasta las 13:17 (para quien se halla unido tarde al blog, destacar que Andrés casi nunca llega a su hora a los sitios, para ver la explicación leer los dos primeros post del arbolito).

Llegamos a la Espiga, y todo bien, empezamos a servir mesas, patatin patatan, aunque ya se veía cierto aire de pasotismo entre los camareros, especialmente entre las personas de la barra (véase Sebas y Bienvenida) mientras tanto Andrés se dejaba la piel tras la misma sirviéndonos a los camareros todo lo que los anteriormente mencionados se pasaban por el forro de sus respectivas bolsas genitales masculinas, y sus labios interiores vaginales femeninos. Y un servidor pues fuera, tiraba con 7 mesas como buenamente podía. Llegaron las 16:00 que es supuestamente la hora a la que debemos salir, pero claro, en el mundo de los supuestos nada es verdad, por lo que comenzamos a comer a eso de las 17:35, viendo un documental sobre la probabilidad en concepto porcentual de que los satélites espaciales en órbita puedan entrar en contacto entre ellos debido a la aceleración centrípeta que ejerce la Tierra sobre ellos (para los de la LOGSE, que puede que sin querer se choquen).

Y ahora viene la gracia, Angelito (otro camarero) era el que pensaba nuestro jefe que se quedaría hasta que Dano llegase del Sevilla Atlético, pero Angelito no estaba por la labor, y ¿quién tuvo que comerse el marrón? Si si, nosotros, y decidimos partir el turno de 18:00-19:00 me encargué yo de que a ese afamado local de Sevilla Este no le faltase de nada a sus clientes, mientras mi brother cumplía como pariento llamando a Patricia desde su casa. Cuando me llegó el relevo me fui ipsofacto a su coche, a dormir la mona al menos 45 minutitos. Y así de nuevo a las 20:00 ya andábamos los dos de nuevos dando bandazos por el bar…

El turno de noche (no seáis malpensados, seguimos aun en la Espiga), se hizo más ameno, gracias en parte a la meada (futbolísticamente hablando) que le estaba endosando el Barcelona al Atleti, y a que sendos progenitores vinieron a hacernos una visita. Inusualmente este sábado a la 1:00 AM ya estábamos cenados y habíamos limpiado el bar (para los que no sepan de nuestro explote, eso suele estar hecho a eso de las 2:30 normalmente). Parecía una recompensa divina por parte del Altísimo a tanto esfuerzo reunido en dos pobres personas en una misma tarde (la recompensa económica ya se encargó nuestro jefe de ella, todo hay que decirlo).

Así pues, en estado de gracia y con un ”subidón” semejante al que se lleva en los genes de Casteldefells, nos fuimos a ducharnos para encaminarnos al Olimpo femenino de la Carretera Amarilla, la sala Theatre, estrenando nuestros boxers Calvin Klein modelos números 41 y 42.

Allí que nos presentamos, otro fin de semana más, saludamos a los porteros, les dimos nuestra tarjeta de visita, y entramos. Una vez dentro descubrimos que las camareras allí son una especie de clan, todas morenas, guapas, altas, menos una que es rubia, y supusimos que serían todas hermanas y la rubia la típica prima enchufada, pero que está igual de buena. Nos pidieron fotos, pero debido a mi actual estatus me negué alegando que no puedo ceder mis derechos de imagen, lo entendieron perfectamente y se conformaron con unas firmillas en sus escotes.

Ya adentrándonos en Anfield (el símil futbolístico vendría a ser el “teatro de los sueños”), nos encontramos con un guerrero espartano que se hace llamar Jesús, el cual como acostumbra, acompañado de un buen grupo de féminas. Seguimos andando, intentando llegar al servicio, porque claro, que seamos cracks del mundo de la historia del universo galáctico no quita que no seamos humanos, y como tales, debemos hacer nuestras necesidades cuando sentimos la llamada de la madre Naturaleza.

También nos encontramos por allí con distintas personalidades del sector tuenti femenino (cuando digo esto no lo hago en tono despectivo, sino que las conoce por esa afamada página ala que poco a poco le vamos robando terreno), como nuestra amiga Colombi, mi querida Sarita, y la diosa Celi. Cabe destacar que nos encontramos a un chaval de nuestra clase agustiniana, Luismi, que no se lo cree ni él lo bien que le va, cobrando cerca de 1500€ al mes, trabajando de informático, un hombre capaz de suspender un examen de religión y montar el solito toda la instalación informática de un instituto. Nos dimos cuenta de breves cambios en su personalidad, aunque el que más resaltaba entre todos era su soltura con las mujeres. Nuestra querida Celi lo sufrió en sus carnes, el acoso y derribo que este obrero-fisherman intentó llevar a cabo con ella. Horroroso, le metía cuello a todo lo que se movía.

Por último destacar que nos encontramos allí con un enano, y no me refiero ni a Pepe ni a Antoñito (ellos son hobbits), un enano que se les denomina así por la enfermedad que padecen, pero se le veía buen tio, sólo que era especialmente pequeño (no me llegaba a la hebilla del cinturón), y te lo veías ahí, con su copita, marcándose unos dancings, no llega a ser por la barba y hubiese pensado que era Raulito. Entre tanto instantes antes de salir del evento discotequero me comenzó a sangrar el orificio nasal derecho, caprichos del destino, supuse que sería debido al agotamiento físico del día y al calor que habíamos padecido.

Al salir nos encontramos con un trotamundos de la noche, Álvaro (hermano de Mónica), que eran las 6 de la mañana y venía a Theatre previo paso por Babilonia, Antique, Novara, Lousiana y Abril. Decidimos ir a tomarnos unas pizzas a la famosa gasolinera, pero la ñorda que estaba puesta a modo de dependienta nos miro con mala cara y sin consideración ninguna hacia nuestros estómagos, rugientes cual león en el Serengeti. No debió hacer eso, a día de hoy la susodicha se encuentra en paradero desconocido…pero entre nosotros…se lo había merecido.

Con algunas de las númerosas fans que nos instaron a fotografiarnos con ellas

domingo, 28 de septiembre de 2008

Una Viernes noche cualquiera

Mi compañero de fatigas y yo nos encontrábamos esa noche trabajando en el ya famoso bar “La Espiga, estábamos recogiendo el bar, limpiándolo, pasando la escoba, la fregona, etc.

Andrés : “Illo, ¿Qué vamos a hacer ahora?
Juan Manuel : “Por lo pronto yo comerme el bocadillo de jamón”.

Andrés : “¿Y después?

Juan Manuel : “Ducharme”.

Andrés : “Eso lo se cojones, me refiero a cuando salgamos de aquí”.

Juan Manuel : “Suite va a estar petao fijo, va todo el mundo”.

Andrés : “¿Petao de que tiras un alfiler y se pinchan 8?”.

Juan Manuel: “No, 14”.

Andrés : “¿Qué hacemos entonces hermano?”.

Juan Manuel : “A Theatre del tirón”.

Andrés : ( tras un breve instante pensativo, me mira a los ojos)”Me encanta la frase del tirón”.

Tras este breve dialogo lleno de sentimiento y admiración recíproca (para los de la LOGSE, mutuamente), cenamos el susodicho bocadillo de jamón y nos dispusimos a ducharnos (obviamente por separado).

La Espiga ya no es lo que era, ahora cuenta con más camareros por lo que el trabajo a realizar por cada uno es más llevadero, sin tantos agobios y con más compenetración entre nosotros. Además, nuestro querido jefe Javier Ladeza ha instalado en el almacén una ducha de hidromasaje para el personal espiguero. Pues nosotros, ya que pertenecemos a ese personal, y viendo la hora que era (las 2:30 AM) le pedimos permiso a Javi para usarla y de esta manera ahorrar tiempo de cara a nuestra inminente salida. Javier aceptó de buen grado, y el primero en entrar fue el niño.

Si, el último en incorporarse este año a la Espiga, y el que estrena el hidromasaje, algunos pensaréis “tiene cojones...”, yo simplemente me remito a que tengo los huevos de oro. Nos duchamos ambos (insisto, siguiendo un orden pre-establecido, yo primero y Andrés después) y nos marchamos con nuestras mejores galas camino del polígono de la carretera amarilla, donde se encuentra el citado lugar de reunión nocturna amenizado con un hilo musical con tendencias house y techno.
Antes de nada comentar que si hubiera que ponerle alguna pega al hidromasaje sería que sale el agua “fresquita”, ya que no se encuentra instalado aun el termo, pero bueno, no es plan de buscarle los tres pies al gato (va por ti Pibe), y mucho menos de tocarle los cojones a nuestro jefe, a ver si va a ser nuestra primera y única vez que entramos en el espacio acuático.

Una vez frente a la puerta de la discoteca, nos encontramos con un amigo de la infancia agustiniana (si, uno de los participantes en las montañas de mochilas de la clase de religión), y nos comentó que la cosa estaba dificililla para entrar, que estaban pidiéndole 36€ con una consumición hasta a las mujeres, que en otras ciudades no sé, pero en Sevilla…si eres mujer…con una edad comprendida entre los 18-35 años, y llevas escote generoso, o falda de no más de una cuarta, entras en cualquier discoteca seguro, mientras que si eres hombre, una de dos :

1º)O eres Lucas de los hombres de Paco y entras por lugares por los que solo puede pasar el aire.

2º)O mides 1,90 m, tu brazo tiene un diámetro mínimo de 42cm y tienes un coche de gama alta en la puerta.

Pues bien se da la casualidad de que mi compañero y yo no cumplimos el requisito primero por razones obvias…Lucas solo hay uno, y el segundo lo cumplimos en parte, porque “petaos” estamos, nos falta el metro noventa y el coche de gama alta.

Bueno, que me desvío. Nos pusimos en la cola, discutiendo acerca de la inversión que están haciendo las grandes empresas norteamericanas en los bancos para que la bolsa no caiga en bancarrota cuando nos da por mirar a la puerta…y ver que todo el que va delante nuestra en la cola lo mandan de nuevo en dirección la salida. Nos llega el turno, nos mira el portero de arriba abajo y viceversa, nos muestra con su mano derecha la puerta de la entrada, y nos dice un “Pasen caballeros, son 10€ con una consumición”. Obviamente acabábamos de cobrar la manteca calentita y accedimos a pagar ese dinero para entrar. Ole nuestros huevos. Una vez dentro le hicimos una llamada a nuestro amigo de la infancia para recordarle donde nos encontrábamos.

Seguimos nuestro camino y nada más entrar vimos una cantidad de mujeres que casi me asusté, en mi vida había visto tantas mujeres guapas juntas, en toda la noche ví solamente 3 ñordas (ñoña+gorda=ñorda), era algo horroroso, entonces tirando de ese arte y ese salero que me desbordan por los millones de poros que cubren mi cuerpo, le comenté a mi hermano :

Juan Manuel : “Brother”.

Andrés : “Dime”.

Juan Manuel : “Hay que ver el éxito que ha tenido el evento que creé del tuenti eem”.

Andrés : (me mira con cara más pensativa aún que la anterior) ¿Cuánto me has dicho que le daban a tus padres en esa paguita extra de la junta de Andalucía?.

Tras esta breve conversación nos encontramos al Jefe del departamento de prensa de nuestro equipo la Jugoplastika (Eduardo Manuel Lagares de la Torre, por si queréis buscarle en el tuento). Estuvimos marcándonos unos dancings, firmamos unos cuantos autógrafos ya que nos reconocieron como los escritores del arbolito, y acabamos la noche donde acostumbramos tras una salida nocturna, comiéndonos una pizza en la Repsol enfrente del Bolero y nos pasamos por el arbolito (donde esa noche no había nadie).

Pues nada, lo dicho, una salida más los dos, y otro lugar conquistado, “palante, po tranco”. (quien esto último no lo entienda es que sigue sin hacernos ni puto caso y aun no ha visto el monólogo “mi familia y yo” de Dani Rovira.)

martes, 16 de septiembre de 2008

Un hombre estresado

Debido a los problemas que tiene mi compañero debido a su carrera laboral y estudiantil, el post acerca de la resolución del examen de conducir pasará a ser publicado otro día.
Sabemos que algunos ya ni os acordaréis de que iba la historia, pero bueno, si el chiquillo trabaja en la Espiga hasta las 2:00 de la mañana, y tiene clases de 9:00 a 13:00 en una facultad que se encuentre en el quinto carajo con respecto a este nuestro barrio, y además es zona conflictiva en lo que a aparcamiento se refiere, pues para llegar a tiempo a clase (si si, habéis leído bien, Andrés llegando a tiempo) ha de levantarse a las 7:00 AM para sus quehaceres mañaneros, véase levantarse, en lo que tarda sus 15 minutos de rigor tras apagar el despertador y dar unas 14 vueltas en la cama ( buen ritmo casi una vuelta por minuto), tras esto se levanta con el acarajotamiento y en vez de tirar para la cocina a desayunar acaba en el sótano, mirando el tuenti y dejando comentarios a las 7:25 AM (si si, tarda 10 minutos en bajar de su cuarto al sótano). Tras esto se ve el Marcatoons del día, y sube a desayunar su tazoncito de leche.

Una vez tomado su primer desayuno (a ver...es un "petao", tiene que hacer 5 comidas diarias) sube a eliminar de ese cuerpo escultural todo tipo de toxinas y sustancias nocivas para su organismo que se depositan en él la noche anterior tras una ardua sesión de camarero en la Espiga hasta altas horas de la madrugada (doy fe de ello, aquí medio arbolito hemos pasado por la Espiga, de una forma o de otra).

Ya duchadito y aseado se dispone a ponerse "wapo", para que le vean las muchachas de la facultad, abre ese armario lleno de ropa y complementos acordes con las tendencias de la actual temporada de verano-otoño (para los de la LOGSE, fashions) y se viste...
Tras esto va al cuarto de baño y comienza el ritual de su peinado, hay donde veis esos pelos que parece un peinado normal y corriente, el mismo Goku se las vería con el señor Giorgi para tenerlo así de perfecto, se echa la gomina...la esparce por todo su cuero cabelludo...y ahora cualquier persona normal de este mundo cogería el peine, o en su defecto las manos...pues no, este hombre haciendo honor a sus dos apelativos (personaje y crack del mundo de la historia del universo galáctico) se peina con una toalla, así es señores, ese es el secreto de ese peinado que lleva años buscando Llongueras para sus anuncios y carteles. Tras dejarse inmaculado el cabello, se echa un poquito de colonia (unos 2/5 de bote, anda sobrao porque ahora trabaja) y se marcha a la facultad.

En la Politécnica si tuviésemos que describir su mañana sería algo tal que va, da sus clases de física, matemáticas y dibujo, con su respectivo bocadillo de pollo relleno con mahonesa en la panadería "La espiga" (ya es una psicosis lo de este hombre con esa rama de trigo) en el recreo (su segunda comida del día), hace sus polladas para hacerse el guay de la clase, ve a la limpiadora ñorda máxima saliéndosele los cachetes del culo en la silla de la cafetería, y si ve a alguna chica medio normalita de puertas hacia afuera, allí dentro se la cataloga como "diosa" debido al reducido número de especimenes femeninos del centro.

Tras esto se marcha a casa, se mete al ordenador, deja en el msn el estado "CoMiEnDo Y sIeStA" y se marcha a hacer lo que acabáis de leer. Se despierta a eso de las 19:00, que no se levanta, se levanta a las 19:30, merienda (4º comida tras el almuerzo que antes no puse pero pensé que tendríais el coeficiente intelectual suficiente, incluidas las rubias, para deducirlo) se pega un “duchaso”(si, es que el niño tiene que mantener impoluta el listón de camarero atractivo que dejé yo, sino le echan) y se marcha de nuevo al trabajo, a poner de comer a todo aquel que se acerque por ese centro de peregrinaje cervecero.

Espero que le comprendáis, y entendáis el porqué de su poca participación últimamente en la web.

Andrés trabajando en la espiga cargando con el bote de Ali-Oli típico del serranito espigero

domingo, 31 de agosto de 2008

ArBoLiTo OrIgEn (AnDrE)

Todo barrio sevillano dispone de un sitio en el cual poder quedar con sus amigos, colegas o conocidos y saber que siempre, o casi siempre, van a estar allí. Cuando uno sale a la calle dispuesto a quedar con sus colegas, no tiene ganas de ir casa por casa, o bien gastándose el dinero del móvil (que aquí somos todos de apurar los 2 últimos céntimos del móvil dando toques, o bien pidiendo el anticipo de saldo de Movistar) llamando a todos para que se bajen a la calle.

Pues de este tipo de situaciones nació esta zona, la denominada El Arbolito. El Arbolito está situado en la calle que da a la SE-30, donde están situados los paneles antisonido, detrás de los barrios de la Moraleja (mi barrio) y 4 Torres, para encontrarla en un callejero tendríais que poner C/ Carmen Laffón, pero para todos es un lugar en el cual suceden infinidad de situaciones, es un lugar en apariencia solitario, es una calle larga, en la cual no se ve el fin, dejando ver que allí hay cabida para todo el mundo. El Arbolito no es un simple sitio de quedada, el Arbolito lo formamos todos aquellos que paramos allí después de un día de discoteca a las tantas de la noche (después de comprarte una pizza en la gasolinera de en frente del Bolero, eso siempre), después de un partido de fútbol en el barrio, una noche cualquiera de entre semana que decides quedar esa noche allí con tus colegas y llevarte o bien un balón de fútbol o un frisbee (si, si señores un frisbee).

Como todo, El Arbolito tiene su comienzo. Tengo que decir que aquí un servidor no fue uno de los precursores del Arbolito, yo me incorporé una vez que sabía que la gente iba allí. Se puede decir, que me he dedicado a darle publicidad al lugar, allá por donde iba y por este motivo cree esta página junto con mi compañero de fatigas Juan Manuel. Últimamente he recibido una serie de críticas o quejas por parte de los iniciadores del lugar, quejándose de que esta página intentaba usurparles lo que es suyo, para nada, es más mi única intención es que la gente lo conozca y que visite la página. Si tuviera que hacer una lista con los que inauguraron este emplazamiento conocido por todos, tendría que estar aquí toda la mañana escribiendo el artículo y la verdad que me haría ilusión ir a darme un baño a la piscina ahora, porque estoy muerto de calor. El primero, el que dijo de quedar allí a partir de hace unos 3 años más o menos, no tengo constancia, pero los que empezaron a ir para allá fueron los hermanos Mendez, Carlos y Álvaro, dos personas las cuales si quieres saber donde están, espérate a la 1 de la noche y ve al Quo que seguro que están allí (el Quo es otro gran paraje, el cual será otra futura historia), Ale, también llamado Fatiga, debido a que cuando quiere algo lo consigue sí o sí, Igna, una persona capaz de quedarse dormido en sitios insólitos, se dice que una vez se quedó dormido sobre su moto estando en el Arbolito, Pablito, una persona que hay que conocerla, capaz de hacer uno de los mejores bailes que se recuerdan junto conmigo, en el río rodeado de 20 personas, Keko, lo conozco desde chico, un personaje en toda regla, capaz de trabaja en la cadena alimenticia Burguer King y hacer que la caja nunca cuadre, Boa, personalmente no he tratado mucho con él, pero si se junta con esta gente algo tiene que tener ^^, Negro, habita en Cuatro Torres, barrio próximo al mío, aunque ahora va menos siempre ha estado allí, Paula, una mujer entre nosotros, pone el toque femenino en el Arbolito. Después están los que se han unido hasta formar lo que ahora es, tales como Neski, Jose Jesús, Antonio, Javi, Pepi (deja de quejarte de la página más ostia ^^), Adolfo, Emilio,… Y todo aquel que pare allí a menudo (si se me olvida alguien que me lo diga que lo pongo).

Con todo esto espero que todos estén más o menos contentos con lo que es el Arbolito y dejemos ya de irnos a quedar a la farmacia de los Milanos ostia que para eso está el Arbolito ya que como diría Ali-G, “el Arbolito mola más”.

Baile del arbolito